He intentado conocerme a mí mismo una y otra vez, pero nunca fui el mismo hombre de un día para otro. Uno no escribe la historia de su vida para recordar, sino para olvidar. ¿Qué más da lo que me haya pasado? Lo único que importa es saber quién soy. Y yo soy Anthony Quinn: hijo, hermano, recolector de fruta, estudiante, amante, actor, marido, padre, escultor, pintor, bastardo arrogante. Soy mexicano, irlandés, indio, americano, italiano, griego, español, chino, esquimal, musulmán. Soy todas esas cosas y muchas más. Y muchas menos. Pero, por encima de todo, soy un artista. Ese fue mi principio y ese será mi final. Así hablaba de sí mismo en la segunda parte de sus memorias, One Man Tango, Antonio Rodolfo Quinn Oaxaca (Chihuahua, 1915 - Boston,…