El cine no hace la revolución, pero pue-de realizar un retrato útil de la sociedad y aportar luz a los problemas que la gente conoce y vive, declaró hace unos años en una entrevista a FOTOGRAMAS. Ettore Scola (Trevico, 1931) era un maestro del cine, sí. Pero también un afinado retratista de la sociedad italiana y un hombre comprometido política e ideológicamente con la izquierda.
Talentoso dibujante (diseñar es lo que mejor se me da, y hago garabatos todo el tiempo, nos contaba) antes que escritor, con 15 años de edad ya publicaba sus viñetas en la revista satírica Marc’Aurelio. Allí conocería a Federico Fellini, un referente y un amigo al que dedicaría su última película, Qué extraño llamarse Federico(2013), punto final a una ca- 5 rrera de 60 años…