Estimados lectoras y lectores:
Junio es el mes de inicio de verano, del solsticio de estío, de perspectiva vacacional. ¿No tenéis ganas de lanzaros a la naturaleza, sumergiros en mares, ríos, lagos, pantanos, de caminar descalzos por la tierra, el césped, la arena, de mirar las estrellas, en definitiva, de dejar atrás este duro invierno y encarar con alegría y esperanza los nuevos tiempos?
Junio es un mes de tránsito, tránsito entre la inestable, gozosa y colorida primavera y el estallido veraniego del buen tiempo y del calor. Es el mes de la noche de san Juan, festividad relacionada con costumbres ancestrales que nos conectan con los ciclos de la naturaleza, de la vida y la muerte, del renacer y el despertar. En este tránsito, el fuego juega un papel…
