AUNQUE su residencia habitual por motivos de trabajo es Nueva York, siempre que puede regresa a casa. Hablamos de Rocío Crusset, que, estos días, apuraba con su novio su estancia en Sevilla, donde habían acudido a la boda de unos grandes amigos, como informábamos en nuestro número de la semana pasada. Antes de regresar a Estados Unidos, Rocío quiso ir a comer a casa de su abuela paterna, Blanca Crusset, que, dicho sea de paso, es una excelente cocinera. Una reunión a la que, por supuesto, no faltó el padre de Rocío, Carlos Herrera, siempre tan unido a su madre. Junto al famoso periodista también estuvieron su hijo, Alberto, y su futuro yerno, Maggio Cipriani. La familia —incluida Mariló Montero, ex de Herrera y madre de sus hijos— volverá a…
