“Amparo Rivelles, Amparo Soler Leal y yo nos pasábamos horas, entre toma y toma, meándonos de risa con sus anécdotas”. Recibir una llamada del productor Luis Sanz para participar en la adaptación al cine de la obra de teatro Hay que deshacer la casa me hizo mucha ilusión. En esa época yo ya estaba haciendo teatro en papeles destacados, pero en mi carrera había poco cine. Y mi debut, precisamente, había sido con una película producida por Sanz: Una mujer prohibida (1974), dirigida por José Luis Ruiz Marcos y protagonizada por Esperanza Roy y Amparo Soler Leal, que, en la versión cinematográfica de Hay que deshacer la casa, interpretaría el papel que antes, en las tablas, había hecho Lola Cardona. ¿Más coincidencias? Con Amparo Rivelles, la otra gran protagonista, yo…
