En pisos pequeños, la pintura es un recurso clave para aportar amplitud visual. Pero antes de elegir un color, es básico tener en cuenta la luz natural. En este sentido, las habitaciones orientadas al oeste son más luminosas que las orientadas al norte, que resultan, también, más frías. Para contrarrestar su frialdad y multiplicar la claridad, los blancos y los neutros cálidos, con mucha carga de blanco, les sientan muy bien. En cambio, en habitaciones que miran al sur, puedes recurrir a colores más fríos, como el verde, el gris o el azul claro, para que no deslumbren. Además, como reciben tanta luz, puedes atreverte con algunos colores más oscuros, como un ocre, un terracota–muy de moda–, o un verde oliva.
Blanco
Es el mejor color si se busca aportar…