Letizia levanta a Amaia, una adorable bebé de seis meses, y le dice al padre, sentado en una silla de ruedas, “¡me la llevo!” Estamos en el Hospital Nacional de Tetrapléjicos de Toledo y momentos antes la reina ha estrechado en la puerta, con rapidez profesional, las manos de las autoridades que los reciben a ella y al rey. Lleva un pequeño bolso, pero misteriosamente desaparece a los pocos segundos y así tiene libertad para tocar, acariciar, saludar, abrazar. Para hablar con un joven tetrapléjico se agacha hasta su nivel, él primero se queda boquiabierto, pero luego su rostro se ilumina ante alguna broma de la reina, a una joven madre con un niño, ambos con mascarilla, le aprieta el hombro dándole ánimos, después departe con un adolescente tendido en…