Han pasado solo siete meses de la inesperada muerte de Carlos Marín, componente del grupo musical Il Divo, y dos de las mujeres que más amó –su exmujer, Geraldine Larrosa, conocida artísticamente como Innocence, y su madre, Magdalena Menchero– están en pie de guerra por su herencia. Según ha trascendido, el cantante, que murió de covid en un hospital de Mánchester, habría dejado a su madre como heredera universal de todos sus bienes, excepto de un piso, valorado en 700.000 euros, que habría dejado a Geraldine, con la que mantuvo una relación de 17 años y de la que se separó en 2009, tras tres años de matrimonio.
“La llama continuamente y le ha provocado varias crisis de ansiedad”, dice la hermana de Marín GUERRA POR LOS DERECHOS
Los problemas…
