Causa una sensación de incomodidad difícil de describir, parecida a una opresión en la parte de la pierna que va desde la rodilla hacia abajo, en la zona de los gemelos. A veces, la molestia es en forma de calor o quemazón, o una inquietud que obliga a mover las piernas para poder sentir alivio. Algunos afectados pueden, además, sufrir movimientos espasmódicos de las piernas durante el sueño. "Todos los síntomas, que pueden llegar a ser realmente incapacitantes, suelen aparecer en reposo, en momentos de inactividad prolongada, e impiden dormir, porque obligan a levantarse y caminar, o refrescarse las piernas con agua", explica la doctora Mª Cruz Rodríguez Oroz, neuróloga del Programa de Neurociencias del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Clínica de Navarra.
UN ORIGEN NADA CLARO…