Para blanquear la piel, carbonato de plomo; para sombrear y resaltar la mirada, antimonio o azafrán; y para las mejillas, toques de orcaneta o minio. En el mundo clásico grecorromano, la imagen jugaba un papel importantísimo en la vida pública, y los cosméticos, en particular, eran un imprescindible para toda romana. Existían dos tipos de maquillaje: kosmêtikon, para mitigar el paso de la edad, y kommôtikon, para embellecer. Es muy frecuente encontrar en los recintos funerarios romanos ajuares compuestos por productos de estética: conchas convertidas en estuches, ungüentarios, frascos, cajitas, joyas, espejos, piedras preciosas...
Grecia era como el París de aquella época, marcaba las tendencias. Las mujeres romanas, influenciadas por la moda helénica, trataban de aparentar una tez lo más clara posible, pues entonces se consideraba signo de distinción. Ovidio,…