Alguien me perseguía, no sé quién era. Yo me esforzaba terriblemente por correr para escapar, pero no lograba moverme de mi lugar”. “…Y en ese momento, cuando me encontraba frente a todas esas personas, me daba cuenta de que estaba completamente desnudo”. “ Me tomaban examen y yo no tenía la menor idea de que contestar a los profesores”. Estas frases distan mucho de ser originales. Seguramente las hemos escuchado en más de una ocasión, formando parte del relato que un familiar o un amigo nos hacía de un sueño. O tal vez nosotros mismos las hemos dicho cuando le contábamos a alguien lo que habíamos soñado la noche anterior. Los tres ejemplos expuestos al comienzo de esta nota forman parte de una clase de sueños que presentan una característica…