Katharine de Kent, esposa del príncipe Eduardo –primo de Isabel II–, ha muerto a los 92 años. La duquesa era una ‘rara avis’ dentro de la monarquía, donde habitaba como un verso libre, sin nadie que le marcara la agenda.
UNA BODA ESPECIAL
A Katharine siempre le gustó romper moldes. En 1961 se negó a casarse con Eduardo en la abadía de Westminster, como mandaban los cánones, y quiso darse el “sí, quiero”, en Yorkshire, donde no se celebraba una boda real desde hacía seis siglos. En 1997, provocó otro terremoto al convertirse al catolicismo, un movimiento delicado teniendo en cuenta que, en Reino Unido, la jefatura de la Iglesia Anglicana recae sobre el ocupante del trono. Pese al escándalo, Katharine de Kent siguió adelante y pasó a ser la…
