La producción, transformación y distribución de alimentos tienen gran impacto medioambiental. Cada uno de nosotros podemos contribuir a reducirlo porque influye "lo que comemos, las proporciones entre alimentos animales y vegetales en nuestros platos, el agua, las bebidas que consumimos, especialmente si son bebidas embotelladas, la cantidad de alimentos ultraprocesados, y de aquellos que usan plástico para envasarse, además del despilfarro alimentario", explica Anna Bach-Faig, profesora de Estudios de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya. Se trata de adoptar rutinas alimentarias que, además, mejoran nuestra propia salud.
La dieta mediterránea es de las más sanas y sostenibles, pero la hemos abandonado en los últimos años ALGUNOS BUENOS HÁBITOS
1. Procura que tu alimentación sea sobre todo de origen vegetal: prima frutas, hortalizas, legumbres, aceite de oliva virgen, cereales,…
