son fiebre, tos seca y cansancio, además de dolor de cabeza y de garganta, molestias musculares o dificultad para respirar.
Sin embargo, puede haber otros menos frecuentes a los que debes estar atenta aunque sean leves, como falta de apetito, diarrea y vómitos. También irritación ocular, lagrimeo y sensibilidad a la luz. Las personas mayores pueden mostrar además un estado de confusión.
Puedes perder olfato y gusto, aun sin congestión nasal. Algunas investigaciones muestran que, entre los jóvenes, que padecen de forma más leve la enfermedad, pueden presentarse lesiones en la piel de pies y manos, como sabañones y escoceduras.…
