1. Ojo a los ingredientes. Solemos pensar que cocinando en casa nos aseguramos recetas más saludables que las que se venden ya elaboradas en los supermercados. Pero no siempre. Por ejemplo, si haces tus propios bizcochos pero con azúcar, harina y aceite de girasol, serán igual de perjudiciales que los industriales.
2. La elección correcta. En cambio, serán nutricionalmente más recomendable si utilizas ingredientes como harina integral, aceite de oliva virgen extra, huevos, avena, frutos secos... y, por supuesto, nada de azúcar, aunque sea integral (puedes endulzar añadiéndole fruta).
3. Solo de forma puntual. En cualquier caso, tu elaboración seguirá siendo un procesado, aunque 'bueno'. Mejor apostar mayoritariamente por alimentos reales: fruta, frutos secos...…
