En verano shorts, minifaldas, tirantes y bikinis nos obligan a repasar más a menudo esos pelillos indiscretos. Sea cual sea el método de depilación elegido –cera, eléctrica, cuchilla, láser–, la piel sufre una especie de erosión que puede causar irritaciones, granitos, rozaduras, escozor...
El calor, el sudor y la exposición al sol, además, influyen en que estas pequeñas lesiones tarden más en curar. Por eso, tras la depilación, es importante que apliques una pomada de propiedades calmantes y regeneradoras que te ayude a aliviar las molestias y a restaurar la barrera cutánea y proporcionar confort a tu piel. Evita, asimismo, llevar mucho tiempo prendas húmedas, ya sea al hacer deporte o en la playa o piscina, porque esto favorece los roces, sobre todo en los pliegues del cuerpo, como axilas…