Volúmenes exagerados, con especial énfasis en las siluetas trapecio; profusión de plumas, volantes, capas y capas de organza… MARC Jacobs ofreció un espectáculo lleno de lirismo, con piezas cercanas a la alta costura. Sobre su pasarela de vidrio negro reflectante, las modelos, más que caminar, parecía que flotaban, como las protagonistas de un mágico cuento de hadas. Los voluminosos vestidos de silueta trapecio no restaban levedad a la puesta en escena, en la que se vieron abrigos de líneas perfectas que parecían tomar como referencia la costura de Balenciaga. Tejidos lujosos, como cachemira y lana; telas escocesas, lentejuelas, pétalos de organza…
Jacobs alternó las prendas del vestuario cotidiano, como pantalones a medida, suéteres de cuello redondo, «looks» de colegiala, faldas «midi», vestidos de seda, gorros de lana, trajes elegantes y…