ESCENAS de dolor, de pena y vacío; momentos de luto ante lo irreversible. Así vivió el actor Jorge Sanz el último adiós a su expareja, Paloma Gómez, recordada por su papel de Valentina en la película del mismo nombre, y madre de su hijo, Merlín, fallecida, inesperadamente, a los cuarenta y seis años de edad. Un golpe que ha destrozado interiormente al artista, porque, a pesar de llevar trece años separados, continuaban manteniendo una buena relación por el bien del hijo que ambos tienen en común.
Tras conocerse el fatal desenlace, que dio a conocer la Unión de Actores, el pasado 25 de enero, familiares y amigos se despedían de la actriz en el cementerio de la Almudena, de Madrid, donde el actor, con gesto serio, acompañó a Merlín, de…
