En el sureste mexicano, en los estados que bañan las aguas del golfo de México y el Caribe, se erige una obra de infraestructura que aspira a transformar el paisaje económico, social y cultural de la región: el Tren Maya.
Este ambicioso proyecto abarca más de 1,500 kilómetros de vías férreas que conectarán los estados de Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Chiapas, prometiendo reducir los tiempos y los costos del transporte de mercancías, pasajeros y turistas dentro de la península.
Pero la obra no ha estado exenta de desafíos y controversias. El costo total del proyecto se elevó a más de 230,000 millones de pesos, superando en 1,000 millones el presupuesto inicial. Modificaciones en el diseño, cambios en la ruta y desafíos legales, incluyendo amparos ambientales, han marcado el…