Mira la habitación con gesto de curiosidad, a veces sonríe e inclina la cabeza y, aunque los periodistas gritan su nombre, no dice nada y espera callado a que comience la conferencia de prensa.
Pero, en cuanto entra David Hanson, jefe de Hanson Robotics, en la pequeña sala de la feria Websummit de Lisboa, el androide cobra vida. Hanson lo despierta. ¿O la despierta? “Sophia, el robot” aclara ella. “No tengo género. Soy un androide, aunque sé que las personas me perciben como una mujer”.
¿Previo a la conciencia?
Habla de forma clara y muy expresiva. Hanson, sin embargo, rebaja un poco las expectativas que se han generado. “En realidad deberíamos entenderlo más como una ficción interactiva”, declaró. Y con esto quiere decir que el desarrollo de máquinas humanoides está…