Aunque hoy en día nos pueda chocar la idea de que un rey o un gobernante no sepan leer ni escribir, lo cierto es que en el pasado no era tan extraño. Incluso el propio Carlomagno, que emprendió pequeño "renacimiento" durante su reinado, era analfabeto. Sin embargo, a finales del siglo XVII no estaba tan "bien visto" que un monarca no tuviera unos conocimientos básicos, sobre todo cualndo la cultura –y por ende, la lectura y la escritura–, estaba extendida entre las clases más pudientes. Pues bien, este fue el caso de Carlos II, conocido como El Hechizado. Pero este no el mayor de sus males, ya que no habló correctamente hasta los 10 años y al caminar debía apoyarse en algo para no caer. Tal vez esto le llevara…