En una libreta desgastada, con una caligrafía que a la distancia refleja prisa y movimiento, una frase: “la extrañísima sensación de que es ahí exactamente, en ese preciso momento, donde debes estar”. No recuerdo cuándo, dónde o por qué la habré escrito, pero se me reaparece siempre que llegan los nubarrones de incredulidad, asombro y dudas. ¿Cómo llegué a este libro?, ¿quién me recomendó esta película?, ¿de dónde saqué esa canción?, ¿quiénes son mis amigos?, ¿cuándo fue nuestro primer beso?, ¿cuándo aterricé en este sitio?
Las preguntas siempre llegan fuera de casa. Estar en otro punto, sobre todo uno desconocido, nos vulnera en algún grado y llegan los cuestionamientos. Nadie me lo ha confirmado, pero mi teoría es que existen solo dos tipos de personas: quienes huyen de lo endeble…