Algo se cocina en el Palacio de Buckingham desde hace varios años, aunque las señales habían sido relativamente discretas… hasta ahora. En lo que podría considerarse una reversa abrupta–e inusual–de Isabel II, se ha confirmado que Camila, hoy duquesa de Cornwall, no será princesa consorte cuando Carlos se convierta en rey, como había sido acordado, sino que será llamada, por deseo expreso de la monarca, reina consorte.
Y aunque el anuncio parezca haber salido de la nada, el ojo entrenado habrá notado que Camila, sigilosa pero a buen paso, ha ido ganando espacio no solo en la agenda real, adquiriendo cada vez más responsabilidades, sino en el corazón de la reina, que a cambio de su arduo trabajo le ha concedido escalar en jerarquía poco a poco desde hace un…