Tras los 40, el metabolismo basal (la energía que el cuerpo necesita, en reposo, para realizar sus funciones) se reduce, lo que hace que, sin ni siquiera empeorar tus hábitos, engordes. Con unos ligeros cambios en tus menús puedes contrarrestarlo.
QUEMAR SIN DARTE CUENTA
Empieza por añadir a tus platos nutrientes con efecto quemagrasa o termogénicos (picantes, té...): el trabajo digestivo que se hace tras comer se llama acción dinámica metabólica; los termogénicos la provocan en mayor medida. Aumenta también tu consumo de vegetales crudos: el estómago debe trabajar más para digerirlos, y echa mano de las reservas calóricas. Tomados fuera de las comidas, su efectividad crece.
Además, oblígate a desayunar bien. El mayor efecto termogénico se produce al despertar porque el cuerpo está, de forma natural, más activo: una…