Desde hace 12 años, Britney Spears vive en una cárcel sin barrotes. La artista, cuya fortuna asciende a casi 50 millones de euros, no puede tomar ningún tipo de decisión sobre su vida. Desde 2008, su padre, Jamie Spears, es quien gestiona todo, desde sus finanzas hasta los asuntos más básicos de su día a día. Un documental ha sacado a la luz que la justicia negó a Britney poder ser representada por un abogado cuando su padre pidió llevar las riendas de su vida y, además, pone de manifiesto la tóxica situación legal que vive la cantante: su padre gana cientos de millones de dólares a costa de Britney cada año y, por lo tanto, no tiene ningún interés en que se la vuelva a declarar capaz. En 2007,…