La fuerza de Terelu
Cuando Terelu le contó a su madre que volvía a tener cáncer, Teresa se puso a tiritar y todavía no ha dejado de hacerlo. Eso que se lo comunicaron tan bien, le dieron tantas esperanzas, le quitaron tanta importancia que el primer día, el jueves, se mantuvo serena, pero el viernes se derrumbó. No cesaba de llorar y de decir, ¡por qué no yo, por qué no yo! Nadie sabía cómo consolarla, ni Edmundo, ni las hijas, ni los nietos. Que se derrumbara, es lo que tanto temía Terelu, más que a su propia enfermedad. Un tumor de pocos milímetros en el pecho izquierdo, maligno, sí, pero sin ramificaciones aparentes, cuyo verdadero alcance no se sabrá hasta que no la hayan operado. Mejor dicho, hasta que…
