Puesto que la vida, irremediablemente, supone pérdidas, el deseo de las personas, a su vez, tiene límites. Por eso, una parte esencial del aprendizaje es tolerar la frustración, entender que no vamos a alcanzarlo todo que, a veces, nuestras aspiraciones van a verse frustradas.
LA LLEGADA de un hermano es una de las primeras ocasiones en las que los deseos de atención y protección desmesurados de un niño se ven truncados. Por eso, los padres pueden posibilitar que su hijo tolere esta dura lección vital, que, sin embargo, bien aprendida le servirá para confraternizar con los demás.
LIMITAR a los pequeños, con cariño, en su demanda absoluta y su deseo ilimitado (el niño podría fantasear así: “quiero que mi madre esté conmigo siempre, hacer todo lo que yo quiera, y…