Lolita. Cuando tu madre te presentó en público, dijo: “¡Tiene solo 17 años! ¡No le empecéis a poner edad como hacéis conmigo!”. Y lo curioso es que este comienzo de lujo marcó negativamente tu carrera, porque nunca pudimos quitarnos la sensación de que estabas ahí por enchufismo. Incluso cuando Lola se estaba muriendo a chorros delante de las cámaras, criticábamos “mira, la hija chupando plano…”. Sí, pero… Después confesaste, como sin querer, “si no hubiera sido por mí, mamá no hubiera podido ni salir al plató”. O sea, al revés de lo que pensábamos. Y a partir de eso, volando en solitario, nos has dado en los teatros, cine, música y en la vida, una lección de talento y humildad que quizás llevas en los genes, pero ahí se acaba…
