ESPLÉNDIDA en apariencia, pero rota por dentro, Ana Obregón alcanza una edad redonda, sesenta y cinco años. Pero no habrá tarta ni velas que soplar. «No voy a celebrarlo, no tengo ganas de nada… Todavía estoy de luto», confiesa, ante su cumpleaños más triste, al otro lado del teléfono.
La vida de Ana se paró el pasado 13 de mayo, cuando su hijo, Álex, nos dejó para siempre, con tan solo veintisiete años. Han pasado diez meses y, en su día a día, la actriz apenas sale de casa. Solo acude, de vez en cuando, al club de golf de La Moraleja, muy cerca de donde vive, para practicar yoga; visita a sus padres y, por supuesto, lleva flores a su hijo, al que tiene cada día presente en su…
