SI hay un lugar en el que Gisele Bündchen resetea la mente y encuentra la paz, ese es su refugio de Costa Rica. Por eso, dos semanas después de anunciar su divor cio de Tom Brady, la supermodelo brasileña hacía las maletas y se marchaba de vacaciones junto a sus hijos, Benjamin, de doce años, y Vivian, de nueve, a este para disíaco enclave. Pero a esta escapada familiar se unió un invitado muy especial, el instructor de «jiujitsu » de la «top», Joaquim Valente, con quien Gisele fue fotografiada, muy cómplice, disfrutando de una cena en el restaurante asiático Koji, en la ciudad de Puntarenas. Las imágenes han desatado todo tipo de especulaciones, aunque todo parece indicar que, al menos de momento, la modelo y el atractivo entrenador tan…
