HA sido la gran fiesta del año. La princesa Ira de Fürstenberg quiso celebrar por todo lo alto su ochenta cumpleaños y, aunque tuvo que retrasarlo dos años, a causa de la pandemia, la espera mereció la pena. El pasado jueves 22 de septiembre, el Palacio de Liria fue el escenario de una cena de gala que reunió a sus seres queridos, entre ellos, su hijo, Hubertus de Hohenlohe, y su mujer, Simona Gandolfi, y a un buen número de amigos. En total, un centenar de invitados llegados de todos los rincones del mundo, de Turquía a Filipinas, pasando por Estados Unidos, Latinoamérica, India, Kenia, Alemania e Inglaterra. Aristócratas, primeras figuras del mundo de las finanzas, artistas y miembros de la «jet set» internacional viajaron a Madrid para acompañar a…
