A penas transcurrieron un año y unos pocos meses entre el lanzamiento de Streets of Rage y esta secuela, pero la distancia entre ambos, tanto técnica como jugable, es abrumadora, incontestable. Aquí, no hablamos de gustos personales, porque el primer SoR (comercializado en España en otoño de 1991) sigue siendo superior para muchos (especialmente, en lo musical), pero lo que hicieron Ancient y MNM Software con esta continuación, para la que apenas contaron con un año de desarrollo, fue, sencillamente, brutal. El tamaño de los sprites, su animación, la incorporación de más movimientos y dos nuevos personajes, unido a un mayor número de fases (mucho más largas que las del original), dieron como fruto el mejor brawler del catálogo de Mega Drive, y uno de los mejores de todos los…