La familia Valés abrió en 1992, coincidiendo con la explosión de Montgrony, el refugio del Col de Merolla. Una antigua masía a siete kilómetros de la carretera que sube a la zona de escalada. De sus paredes cuelgan dedicatorias y recuerdos del paso de muchos escaladores de renombre mundial. Aquí han pasado la noche o se han tomado buenas cervezas o algún café, gente como Josune Bereciartu, Kurt Albert, Wolfang Güllich, Robyn Erbesfield, Didier Rabotou, los hermanos Petit, Christian Griffith, Iker Pou, Yuji Hirayama, Bernabé Fernández, Patxi Arocena, Carles Brascó… Es un trozo de la historia de la escalada de nuestro país, además de ser –hoy reformado– un bonito lugar para quedarse a dormir o comer. Toti Valés, guía de montaña y buen impulsor de la zona lo regenta ahora…