Rojos, ocres, violetas, amarillos, marrones, naranjas... cuando llega el otoño, pasear por los bosques de hoja caduca es un auténtico placer para la vista. A todos esos colores que adquieren las hojas de hayas, robles, arces, fresnos, abedules, álamos, tilos y otros árboles, hay que sumar los grises, blancos y negros de sus troncos y los verdes de los musgos que crecen en este tipo de bosques. Si a eso le añadimos un poco de niebla que también suele estar presente en estos hábitats más húmedos, el escenario no puede ser más atractivo y seductor. Y no hay que ir muy lejos para disfrutar de todo esto porque en España tenemos muchos rincones así. Un buen recorrido puede incluir el parque natural de Urbasa (Navarra), donde la especie protagonista es…