DURANTE UNA COMIDA EN LOS GABRIELES, A LA QUE ASISTÍAN MILLÁN ASTRAY, FRANCO, LINIERS, SANZ DE LARÍN, RADA, FRANCO SALGADO, SUEIRO, CANDEIRA SESTELO Y EL TENIENTE MONTERO BOSCH, este se lamentaba y se confesaba con el médico y escritor Ruiz Albeniz:
“Montero tenía aún abiertas, sangrantes, las últimas heridas recibidas en Marruecos. Desgraciadamente, de resulta de ellas, todo su lado derecho funcionaba mal, y una incipiente parálisis de pierna y brazo de dicho lado le hacían sufrir desesperadamente, más en el sentido espiritual que en el físico; Montero lo ignoraba aún, pero todos sabíamos en La Legión que el pobre muchacho, tan bravo, tan lleno de espíritu, tan patriota y admirable legionario, iría a parar en breve espacio de tiempo al Cuerpo de Inválidos".
Se confesó Montero: "Yo no soy…