Para muchos, la era dorada del western fueron los años 40 y 50, en los que nombres míticos como Ford, Hawks, Wyler o Wellman, entre otros, nos dejaron indudables obras maestras. Sin embargo, el verdadero auge del cine sobre la Frontera americana tal y como a mí me gusta, sucia, violenta, salvaje y realista hasta el exceso, no llegaría hasta finales de los 60 y comienzos de los 70, cuando, con la caída del código Hays y la sensibilidad del Nuevo Hollywood, fueron capaces de acercarse a la conquista del Oeste con la honestidad, rigor y crudeza que había mostrado la literatura, habitualmente traicionada en pantalla. Pocos ejemplos más radicales a este respecto que Soldado azul ( Soldier Blue , 1970), adaptación de la novela de T. V. Olsen (publicada…
