No soy un donjuán, ni en la escena ni en privado, y nunca hice nada para merecer ese título. Charles Boyer fue el galán que conquistó en la pantalla a las diosas más deseadas del firmamento cinematográfico de los años 30 y 40. De Greta Garbo y Marlene Dietrich a Hedy Lamarr, Joan Fontaine, Katharine Hepburn, Rita Hayworth, Olivia de Havilland, Lauren Bacall o Ingrid Bergman. Sus admiradoras fueron legión en todo el mundo, pero jamás se identificó con la imagen que el público se forjó de él. Siempre me he considerado un actor de carácter y no un amante irresistible. Sus grandes ojos oscuros, con cuya caída rendía a cualquier mujer, y su voz, profunda y envolvente, junto a su encanto personal y elegancia natural, fueron, sin embargo, su…
